Sobre lagunas, ferias, castillos abandonados y juegos de mesa

Un nuevo feriado fue la excusa perfecta para un fin de semana largo en Chascomús.

Lo que inicialmente iba a ser un paseo de un par de días por la ciudad de Mar del Plata (ciudad que  hace años que no cuenta con mi presencia) derivó por motivos logísticos en una visita a la cuna del ex presidente Alfonsín, el primero tras la última vuelta a la democracia en Argentina.

Llegando a nuestra morada

Así fue que el sábado 17 de Agosto llegamos con mi novia Mariel (queda ya oficialmente presentada) alrededor del mediodía a la cabaña que habíamos alquilado. El resto de la comitiva: Irina, su novio Juan y Félix llegaron una media horita más tarde. En ese rato, conocimos a Eliana, que vendría a ser la dueña de las cabañas donde nos quedamos, una señora divina que nos recibió y atendió muy amablemente junto con su familia.

Con Mar aprovechamos ese ratito para acomodar nuestras cosas, prender la estufa – no sin luchar quince minutos para lograrlo-, habilitar la electricidad en la casa y verificar la posibilidad (esperábamos que así fuera porque a la noche iba a hacer mucho frío) de contar con agua caliente. Así fue que vamos a la cocina, abrimos la canilla izquierda – siempre asociada al agua caliente- y nada; probamos luego con la canilla equivalente en el baño y nada tampoco. Creyendo que había algún problema, le vamos a consultar a Eliana al respecto y nos cuenta algo que para mí es nuevo y es que quien estuvo a cargo de las instalaciones, las hizo al revés, así de simple y llamativo a la vez. He viajado bastante y es la primera vez que veo algo así (al menos en Argentina): la izquierda era la fría y la derecha la caliente, en toda la cabaña, tómalo o déjalo.

Conclusión: Si no están obteniendo agua caliente al llegar a un lugar nuevo, luego de verificar el correcto funcionamiento del calefón o termotanque, verificar también si no sale agua caliente de la canilla que generalmente está asociada a la misma y de la opuesta también. Para cuando llegó el resto de la comitiva, los temas habitacionales mínimos estaban resueltos, así que luego de que se acomodaran, partimos con la idea de pasear un poco.

¡Aclaración!

En esta oportunidad, no podré contar las anécdotas derivadas de hacer dedo y de traslados en distintos medios de transporte, ya que esta vez fuimos en mi auto, el que ya conocen si ya leyeron mi post Aventuras Pampeanas. Hechas las aclaraciones del caso, prosigo con el relato…

Conociendo Chascomús

Reunida la comitiva nos disponemos a dar una vuelta en auto que consta, básicamente, de un breve paseo por la ciudad y culmina en “La Atalaya”, no el parador seguramente conocido por muchos ubicado sobre la ruta 2, sino el ubicado en la laguna de Chascomús, bellísimo lugar por cierto. Allí, saciamos nuestro hambre por un precio bastante accesible y continuamos el recorrido a pie por un par de horas. Aquí permitiré que las fotos hablen por mí:

También complemento las fotos con un video cortito de un paseo en auto por la laguna:

Habiendo disfrutado de una soleada y agradable tarde, emprendemos el regreso haciendo una parada técnica en el supermercado para comprar lo necesario para hacer unas pizzas caseras, acompañadas por su inseparable compañía: una cerveza bien fría. Bueno, un Fernet también.

Ahora bien, lo que no dije hasta el momento es que en Chascomús estaba haciendo un poco de frío y, como estarán preguntándose qué tiene que ver esto con las pizzas, les cuento que el frío congeló la garrafa que necesitábamos para que funcione el horno en que cocinaríamos las mismas ¿Ven cómo todo se relaciona? Afortunadamente, en las cabañas tenían una de repuesto e hicieron el reemplazo en pocos minutos.

Entre una cosa y la otra, terminamos cenando casi a la madrugada y si bien no había apuro, sí había hambre, aunque también picada que ayudó a olvidarnos del hambre un rato. Finalizada la ingesta, jugamos al Monopoly, el cual no me tiene como protagonista desde mi “tierna” adolescencia, aunque en esta oportunidad me tuvo como vencedor. Esto a fines de completar el relato solamente. Así se fue el sábado.

Hamburguesas a la parrilla y una visita real

Como la idea era principalmente descansar, el día comienza alrededor de las 10 con un buen desayuno. Finalizado el mismo, procedemos a comprar verduras y pan para las ya mencionadas hamburguesas. Hasta aquí nada a destacar, aunque sí de lo que tendría lugar por la tarde.

Durante el almuerzo, Juan menciona la existencia en Chascomús de un castillo abandonado, pidiéndonos nuestra opinión acerca de una posible visita. La propuesta tuvo una aceptación unánime por parte de la comitiva, por lo que luego de obtener las indicaciones pertinentes, nos dirigimos hacia allí. Luego de un giro en falso con el auto que nos deposita en una tranquera, sin mayores consecuencias, ni materiales ni de tiempo, en un segundo intento y pidiendo nuevas indicaciones en el camino, logramos llegar al “Castillo de la Amistad”:

El abandono del lugar trae a nuestra mente el Videoclip “Thriller”, de Michael Jackson y con esa idea nos sacamos algunas fotos en la entrada del lugar:

Y luego otras (ya habiendo satisfecho nuestro anhelo artístico) en el interior y en el patio posterior:

No conforme con la creatividad aplicada hasta ese momento, continúan los brotes artísticos al traer a escena a “Romeo y Julieta” de Shakespeare:

Por si fuera poco, aparece también Bruce Lee en escena:

Aquí una escalada del más joven de la banda:

Y aparece en escena «Titanic» (faltó Kate Winslet, que no se animó a subir):

Y una producción fotográfica también se hizo presente:

 Un poco de romanticismo también:

La tarde se nos va volando entre foto y foto, siendo casi para Mariel y para mí la hora de irnos, ya que si bien al día siguiente (Lunes) era feriado, ella y yo iríamos a la cena por el cumpleaños de Mel, una gran amiga. No queríamos fallarle y casualmente esa noche, Mel y Mar se conocieron personalmente, luego de numerosas menciones de una y otra de mi parte. Espero que ustedes, como mi madre, no tengan inconvenientes en el uso de los diminutivos y también se las confundan. Recuerden entonces: Mar = Mariel, mi novia y Mel = Melina mi amiga. Así es que, nuestra visita a Chascomús termina luego de degustar un helado de una heladería local y de dar un paseo fotográfico por la ciudad:

 

Palacio Municipal

Banco Nación

Hacemos una escala en las cabañas antes de emprender el retorno a casa. Lo bueno de volver un día antes y no el feriado mismo es que pudimos anticiparnos a la gran cantidad de personas que compartiría con nosotros la ruta camino a Buenos Aires volviendo del fin de semana largo y disfrutamos de un tranquilo viaje de vuelta. Mejor así, ¿No?


Este fue el relato de nuestra pasada por Chascomús, en la provincia de Buenos Aires, no muy lejos de la Capital Federal. ¿Conocías el lugar? ¿Te dieron ganas de conocerlo? Contanos en los comentarios 🙂