Relato de nuestra visita a las Ruinas de Villa Epecuén, que incluye toda la información necesaria para que vos también puedas ir a descubrirlo.

Hacia las ruinas de Villa Epecuén

Como habrás leído aquí – y si no lo hiciste, te invito a que lo hagas – habíamos llegado a Carhué a dedo y allí nos recibió Christian de CouchSurfing. En su casa, nos levantamos tempranito y nos tomamos un buen desayuno para comenzar un día en el que sabíamos que íbamos a caminar bastante; en efecto, así fue. Nos preparamos para enfrentar el duro clima (la sensación térmica rondaba los 0°C) con varias capas de abrigo para acumular cual cebolla de ser necesario, cargamos nuestras botellas de agua, separamos nuestras viandas y emprendimos el camino hacia uno de mis grandes destinos pendientes en Argentina: las Ruinas de Villa Epecuén.

Breve reseña de Villa Epecuén

Villa Epecuén, hoy en ruinas, fue una villa turística de gran importancia en la región. Su atractivo residía especialmente en las propiedades que se le atribuían al agua de la laguna del mismo nombre, que contiene una gran proporción de sal, ideal para el uso termal y comparable al Mar Muerto en sus propiedades.

Villa Epecuén fue creada a principios del siglo XX  – más precisamente el 23 de Enero de 1921 – y llegaba a ella una gran cantidad de turistas, muchos de ellos a través del ferrocarril que venía desde Buenos Aires (a unos 600 kilómetros del lugar) directo a la villa o a la vecina ciudad de Carhué, a unos 10 kilómetros; ambas parte del partido de Adolfo Alsina.

A la ciudad llegaban miles de personas en busca de mejoras en problemas en los huesos, las articulaciones y la piel, depositando su fe en las propiedades atribuidas a la salinidad del agua de la laguna. Así, en Epecuén se contaba con una capacidad hotelera para unas 5000 personas en más de 200 establecimientos y tenía además unos 1500 habitantes estables.

La gota que derramó el vaso

Sólo habiendo visto previamente algunas fotos y filmaciones y habiendo leído alguna nota en internet, en Carhué comienzo a empaparme de lo sucedido en la villa: en el año 1985 el agua la sepulta por completo, ya que en pocas semanas alcanza más de dos metros de altura.

La Laguna de Epecuén, como cualquier otra laguna, no desagota en un río o mar y gente del lugar me comentaba que se están realizando estudios ahora que bajó el agua y una de las teorías dice que la misma tiene un proceso cíclico, por lo que el nivel de la misma subiría y volvería a bajar continuamente a lo largo de los años. También me cuentan que los ingleses, responsables del tendido ferroviario, pudieron prever una eventual crecida y que las vías se vieron apenas afectadas por la inundación; tanto es así que los trenes habrían sido uno de los medios de transporte utilizados para la evacuación de la zona.

Otra teoría atribuye la responsabilidad por la catástrofe a la construcción del Canal Ameghino por parte del gobierno provincial en 1975, que habría provocado que el nivel de la laguna crezca de 50 a 60 centímetros anuales a partir de 1980, ante la falta de control por parte del Gobierno Militar que tomó el poder en Argentina en el año 1976.

La ciudad sale a la superficie

Hace unos años que Villa Epecuén volvió a asomarse de entre las aguas, ofreciendo al visitante un panorama desolador, trágico, como de post-guerra: es notable a partir del año 2010 su resurgimiento de las profundidades, luego de haber estado 25 años bajo el agua.

Al suelo que no lo encontramos pantanoso y rasgado, lo hallamos teñido de blanco por la sal del agua de la laguna que todo lo cubrió: los árboles lucen apagados, opacos, sin ramas, entiendo que también sin vida y como protagonistas de una historia de terror; vemos los escombros de lo que fueron alguna vez y sólo por mencionar algunos casos: una casa, un hotel, un matadero, juegos para niños, un autoclub, un complejo de camping y varias piletas que, vaya paradoja del destino, al ceder el agua recuperan un aspecto algo similar al que habrán tenido originalmente, aunque no invitan a una zambullida.

¿Con mi descripción podés imaginártelo? Mirá ahora unas fotos…

¡Impresionante! ¿no? Estas son las cosas que creo que HAY que ver. Si bien a través de mi relato busco que conozcas la historia, te invito a visitar este lugar porque no hay foto, video o relato que pueda reemplazar lo que uno ve con sus propios ojos. Contemplar el panorama que te describo y muestro con mis fotos en primera persona lleva a la reflexión: a cada uno le moviliza sentimientos distintos. En lo personal, me llevó a pensar, entre otras cosas, acerca de la vulnerabilidad del hombre frente a la naturaleza que en horas o días puede llevarse el fruto de años de nuestro trabajo sin que podamos hacer nada más al respecto que contemplarlo y lamentarnos, resignados ante la fuerza de la realidad.

Como para hacer más completa la imagen de desolación, nos tocó durante nuestra visita un día por demás frío, nublado y ventoso, obligándonos a llevar varias capas de ropa y a enfrentar las adversidades climáticas a pie para llegar a nuestro destino: las Ruinas de Villa Epecuén.


Como para que no tengas excusas para no visitar, te dejo aquí cerrando esta entrada las opciones para llegar a Carhué desde Buenos Aires y a Villa Epecuén desde Carhué y algunas opciones de dónde dormir también. Precios actualizados a Julio de 2016.

Cómo llegar desde Buenos Aires

La ciudad más cercana a Villa Epecuén es Carhué. Para saber cómo llegamos con mi novia desde Cañuelas (a dónde llegamos en tren por menos de $4) a dedo visitá esta entrada.

Si no te animás al dedo, podés leer este post donde te doy mis consejos para hacerlo. Si seguís sin animarte, tenés estas opciones:

En tren + colectivo

Hoy en día no hay trenes directos a Carhué, si bien los hubo hasta hace algunos años. La mejor opción que encontré para quienes deseen combinar tren + colectivo y ahorrar dinero (sin hacer dedo) es la siguiente:

  • Tomar el tren que hace Constitución – Bahía Blanca (via Lamadrid) desde $460 y bajarte en Pigüe (hora estimada de arribo: 06.54), desde donde podés tomar un bus Plaza, que sale diariamente a las 08.45, cuesta $57 y demora una horita.

Para más detalles sobre el tren que podés tomar, date una vuelta por aquí.

En Colectivo

Los pasajes desde Retiro a Carhué tienen un costo hoy de $709, teniendo opciones 22.05 (Empresa Pullman) y 22.55 (Empresa Chevallier) según el día. El viernes, por ejemplo tenés ambas opciones, mientras que el sábado sólo figura el servicio de las 22.05. El viaje en colectivo directo demora unas 8 horas.

Para consultar todo lo relacionado a pasajes en bus, podés ver acá.

Cómo llegar desde Carhué a Villa Epecuén

Caminando

Desde Carhué son alrededor de 10 kms. que se pasan volando porque el paisaje es atrapante. Se los recomiendo ampliamente.

En bicicleta

Si sos de los que prefieren no caminar tanta distancia, en la Oficina de Turismo de Carhué tienen para alquilar bicicletas playeras por medio día por $50 o $100 el día completo. 

A dedo

Nuestra alternativa fue ir caminando y volver a dedo. No esperamos más de 5 minutos buscando alguien que nos traiga de Villa Epecuén, pero si te interesa como opción para la ida, te recomiendo pararte donde empieza el camino a la villa, porque todos los vehículos que pasen por ahí, seguro van para las ruinas.

Dónde dormir

Si querés consultar y/o reservar alojamientos en la zona antes de acercarte, podés usar este link de Booking.com. Si lo usás para tu próxima reserva, Booking.com nos va a regalar USD15 a ambos.

Si sos de los que prefieren quedarse en casas de personas locales en vez de un hotel, podés usar este link para registrarte en Airbnb. Si lo usás te van a regalar crédito para tu primera reserva y a nosotros por recomendarlo 😉

Si te gustó este post y tenés muchas ganas de ir, te recomiendo también leer este otro en donde te cuento de la Colonia Menonita que está muy cerca de Carhué y que podrías darte una vuelta para conocer si andás por la zona.