En esta ocasión estaré escribiendo yo (Mariel), la compañera de viajes de Mariano y les estaré contando sobre nuestra experiencia con las editoriales cartoneras en Chile. Espero poder acercarlos a estas formas literarias alternativas y a descubrir otras posibilidades de arte más independientes. Espero sus comentarios y críticas.

«En Chile sólo existe el arte industrializado»

Siempre que viajo me gusta poder averiguar acerca de la cultura y los diferentes tipos de arte que se practican en el país o ciudad que visito. Ni bien llegué a Santiago, comencé a preguntar sobre los posibles grupos de arte independiente. Así fue que me encontré con la sorpresa de que la mayoría me decía que o bien no existían o que sólo existía el arte industrial y regulado. Como siempre que me dan una respuesta tan absoluta, traté de probar que frases como “no existe” o “no se puede” demuestran no más que mera ignorancia.

Ya desde Buenos Aires, antes de ir a Santiago, me estuve contactando con Olga de Olga Cartonera, la fundadora de esta editorial cartonera; ella me demostró que, como bien creía, hay muchos grupos culturales y artísticos independientes. De hecho, descubrí que existe todo un mundillo en torno a las editoriales cartoneras, así como muchos eventos “under” del índole literario, musical y de las artes plásticas.

Pero, empecemos por el comienzo:

¿Qué es una editorial cartonera?

Son editoriales alternativas de las que, aunque cada una tenga su propia particularidad, en rasgos generales se puede destacar su publicación independiente y autogestionada que promueve la publicación de escritores pocos conocidos en formato de  libros de cartón. Sus objetivos suelen ser la libre promoción de libros así como el reciclado de cartón para usarse como tapas de libros.

¿Cómo surgieron?

Las editoriales cartoneras nacen en Argentina luego de la crisis económica del año 2001. Son una consecuencia del famoso «argentinazo». La primera de ellas fue Eloísa Cartonera, fundada por el escritor Washington Cucurto y el artista plástico Javier Barilaro. La función de esta editorial es la venta popular de libros de autores independientes y además tiene un fin social: pagarles más caro el cartón a los cartoneros, por lo cual todo lo que se venda se reinvierte para comprar más material.

Olga Cartonera: Nuestra editorial amiga en Chile

Esta editorial surge en el año 2012 por la iniciativa de Olga Sotomayor luego de querer publicar su libros de poesías. Ella es bibliotecaria y quiso publicar una recopilación de las poesías de toda su vida bajo el nombre «Susurros que gritan». Siempre sintió curiosidad y admiración por Eloísa Cartonera y apoyó las formas alternativas de arte. En septiembre de 2013, se suma Miguel Araya, luego de una invitación que le hizo Olga para formar parte del proyecto debido a que notó que era el mejor promotor de la editorial.

Participación con Olga Cartonera

Fue durante la primera semana en Chile que conocí a Olga. Luego de hablar durante varios meses por Facebook, logramos desvirtualizarnos con la compañía de unas chelas. Ahí fue que me invitó a su Jornada Cartoneraun evento mensual abierto a la comunidad para ayudar a armar los libros de la editorial.

«Pero ¿cómo puedo ayudar yo si no sé dibujar y soy malísima con las manualidades?». Esa fue mi primera reacción. Mariano y yo llegamos a la casa de Olga, su casa taller. Lo primero que nos sorprendió fue la cantidad de revistas y tapas de cartón que estaban repartidas por la casa. Nos sumamos al grupo de trabajo y nos indicaron por dónde empezar. Había que trabajar con tres títulos ese día: «Demencia» de Israel Soberanes, «Lecciones para luchar» de Felipe Valdivia, y «Sinfonía H» de Michael Rivera.

 

Nosotros tan acostumbrados a que las cosas se hagan de una manera, nos sentimos abrumados ante tanta libertad de elección. Podíamos elegir cualquier imagen de revista que quisiéramos, elegir entre recortar letras para el título o escribirlo nosotros, elegir entre letras chicas y letras grandes… Al principio no lo podía creer, tenía que haber algún tipo de patrón a seguir. Después nos fuimos soltando y descubrimos que hasta nos gustó y nos sentimos libres, fue casi como una terapia. Entre mates y queques, nos íbamos pasando las revistas, las tijeras, el pegamento y algunos colores. Así fue que en unas horas terminamos nuestras obras de arte.

Olga Cartonera es una de las pocas editoriales que permiten la participación del público al hacer sus libros. Nos sentimos muy cómodos con su trabajo colaborativo y su inclusión. Realmente nos hizo sentir a todos parte de este proyecto tan lindo que tiene. Nos ayudó a conocer a más personas involucradas en el mundo editorial alternativo y a compartir con ellos.