Mariano Cadeneau

Por En Estados Unidos, Guías, Norteamérica

Qué ver y hacer en Seattle

Guía para saber qué ver y hacer en Seattle: lugares para conocer, dónde comer, cómo moverse y un poco más.

Acerca de Seattle

Antes de pasar a contarles todo lo prometido, me parece importante hacer un resumencito para que se hagan una idea de la ciudad: Seattle cuenta poco más de 600.000 habitantes según el censo de 2010. Es la sede del King County (Condado de King) y su área metropolitana comprende Seattle, Tacoma y Bellevue. Si bien es sin dudas una gran ciudad, su infraestructura y planificación urbana me dieron la sensación de que sería un gran lugar para vivir. Eso sí, está bastante saturada de autos, pero preparada para bicicletas y con buenas alternativas de transporte público, como les contaré en breve. También la noté carísima, al menos para el bolsillo argentino promedio.

Cómo moverse en Seattle

Transporte Público

Seattle es una ciudad moderna, ideal para moverse en transporte público. Para hacerlo, pueden sacar la ORCA Card, la cual podrán obtener en comercios adheridos y cargar en lugares habilitados o bien a través de internet, registrándose en el sitio. Tengan en cuenta que las recargas en línea están habilitadas para tarjetas Visa y MasterCard solamente; también pueden usar dichas tarjetas para recargar en unos módulos de autoservicio ubicados, entre otros sitios, en las estaciones de tren. Tanto en éstos como a bordo del transporte, tendrán máquinas donde podrán pagar con efectivo. En este último caso, tengan en cuenta que algunos transportes pueden no darles ticket por el viaje, lo cual es no de menor importancia para los que viajamos por trabajo y necesitamos los comprobantes para la devolución del dinero. Otro punto a considerar al abonar en efectivo es que dichas máquinas no siempre (no quiero decir “nunca”) dan vuelto.

Los buses son muy silenciosos y bastante rápidos y cuentan además con indicadores electrónicos que informan cuál es la próxima parada, acompañados desde luego por el audio correspondiente. Algo que me llamó la atención es que cuentan con la posibilidad de transportar hasta tres bicicletas en el frente de la unidad, lo cual no es un dato menor. Su frecuencia es bastante buena y los horarios son respetados de manera notable, lo cual ayuda mucho al pasajero. Con respecto al costo de esos buses, el viaje fuera del horario pico sale US$2,5 y dentro del mismo se eleva a US$2,75.

La red de transporte me pareció bastante eficiente y muy bien organizada: tienen en el sitio web un mapa muy completo con las distintas líneas que pueden consultar y descargar en PDF por secciones y además se entregan en ciertos puntos clave – como en ciertas estaciones de trenes – unos cuadernillos con las distintas grillas de horarios y mapas de zonas aledañas a distintos puntos de embarque y principales puntos de ascenso y descenso de pasajeros. Además, en cada parada (o al menos en muchas) tienen las grillas de horarios de los buses, tranvías y trenes que forman parte de la red de transporte.

Uber, una alternativa a los taxis regulares

Como fui a la ciudad por trabajo con un monto asignado diario para gastos, me di el lujo – que no me doy de mochilero – de tomar taxis más de una vez, pero para eso utilicé la aplicación Uber, la cual está disponible hoy en una gran cantidad de ciudades en el mundo y se las recomiendo ampliamente. Como para resumirla, es un sistema que permite que autos particulares en una determinada ciudad se registren como conductores y que puedan tomar viajes para personas que se registren como pasajeros con los datos de una tarjeta de crédito. Básicamente requiere que ambas partes cuenten con un teléfono con acceso a internet y en el caso del conductor, también de GPS. Cuando uno “solicita un Uber” en algún lugar de la ciudad, se especifica un destino y ese viaje solicitado aparece disponible para que un conductor lo tome; cuando eso sucede, al solicitante le aparece en pantalla el tiempo estimado de llegada del conductor que tomó el viaje. Cuando el mismo finaliza, se emite la transacción a la tarjeta asociada en el sistema por el pasajero, por lo que no se maneja efectivo. Es importante que ambas partes den una puntuación por la experiencia y, si así lo desean, pueden también dejar algún comentario breve, de manera que este feedback le sea de utilidad al resto de la comunidad, que se auto-regula así con este sistema de reputación basado en recomendaciones de sus propios usuarios.

Un primer consejo que les doy es que, si tienen WiFi al momento de tomar el viaje, no van a necesitar contar con conexión de datos en su teléfono. Si cuentan además con internet mientras lo aguardan a que llegue, van a tener una actualización permanente del tiempo de espera y, como si esto fuera poco, van a poder seguir en un mapa la ubicación de su taxi. Es el taxista quien finaliza el viaje, por lo que tampoco van a necesitar contar con conexión de datos o de WiFi en su móvil al momento de llegar a destino.

En cuanto a mi experiencia con la aplicación, les puedo decir que fue impecable: a lo largo de mis días en la ciudad, tomé varios Uber, ahorrando unos cuantos dólares sobre el precio que hubiera salido un taxi regular, esperando en promedio cinco minutos y nunca más de diez en distintas partes de Seattle y sus alrededores. Con respecto a los conductores, todos fueron muy amables, aunque noté a varios de ellos muy callados; lógicamente, tal vez fue mi experiencia nada más. Los autos en los que me llevaron, todos impecables: varios Toyota Prius en particular y hasta uno recién sacado de la concesionaria.

Qué ver y hacer en Seattle

Si piensan conocer varios de los atractivos de la ciudad, sería bueno que consideren el Seattle City Pass, que cuesta US$69 y que les permite acceder a 5 lugares distintos por ese único monto:

  1. Space Needle
  2. Seattle Aquarium
  3. Argosy Cruises Harbor Tour
  4. EMP Museum / Woodland Park Zoo
  5. Pacific Science Center / Chihuly Garden and Glass.

Algunos puntos a considerar:

  • En el caso de la Space Needle, con el pase se les permite realizar dos visitas en 24 horas, por lo que pueden ir de día y volver de noche, o viceversa.
  • En el caso del tercer punto, un paseo en barco por la zona del puerto, tengan en cuenta que hay un par de salidas diarias solamente, dependiendo de la temporada; por esta limitación es que no pude concretar un tour en los días que estuve en la ciudad.
  • En el cuarto y quinto punto, deberán optar por una de las dos opciones. Ya verán en breve cuáles elegí yo.

Space Needle

Como habrán visto en la foto, no es ni más ni menos que una torre bastante alta de dónde, como pueden imaginarse, tienen unas vistas privilegiadas de la ciudad, como esta:

Dos cosas me gustaron mucho del lugar: la primera, que tienen la posibilidad de darle una vuelta de 360° y la segunda, que no tienen vidrio obstruyendo su vista, por lo cual lo que captan con sus cámaras – y con sus retinas – es más nítido. Las vistas desde ahí arriba hacen ver a semejante ciudad como a una maqueta, es fascinante.

Si pueden volver de noche, se encontrarán con una cara distinta de Seattle – cara que luciría más bonita si hubiera llevado mi trípode-:

Costo:

Esta atracción es parte del Seattle City Pass. Si no lo adquieren, la entrada cuesta US$32 para adultos.

Ubicación:

Esta torre queda en el Downtown Seattle, en la zona denominada Seattle Center, donde también se encuentra el Chihuly Garden and Glass, una estación de monoriel y el Pacific Science Center, que no visité.

Chihuly Garden and Glass

Este museo estaba incluido en el City Pass que adquirí y me dio una de esas sorpresas que a uno le suceden especialmente de viaje, cuando se va a visitar un lugar sin expectativa alguna y termina siendo uno de los más atrapantes de la estadía.

Fue creado por el artista Dale Chihuly y funciona como una exposición permanente de todo tipo de figuras realizadas en vidrio de miles de formas y colores, muy caprichosas algunas, que emulan fauna y flora y se integran con la naturaleza en exteriores:

y cautivan en las galerías en los interiores:

Sin embargo, ni una pequeña parte de la esencia de estas formas vivientes se ve reflejada en las fotos, porque nos falta una dimensión para atraparlas. Forma parte de todo eso que hay que ver con nuestros propios ojos. Se los recomiendo como uno de los MUST – lo que HAY que hacer – en Seattle.

Costo:

La entrada cuesta US$22 para adultos, aunque el museo también forma parte del Seattle City Pass.

Ubicación:

Como comenté anteriormente, queda en el Seattle Center, al lado de la Space Needle

Woodland Park Zoo

Este zoológico cuenta con alrededor de 1000 especies distintas y una de las principales funciones que cumple es la de recuperar animales que están en peligro en sus distintos hábitats, cuidarlos y luego reinsertarlos de vuelta en su “casa”, como creo que debe ser. También ayudan a que especies que están en riesgo de extinción puedan estar a salvo de los depredadores y del hombre – su principal amenaza –, entre otras funciones útiles para la comunidad, como educar a los más pequeños, concientizándolos del valor de los animales en el planeta.

Sin embargo, si bien algunos hábitats se encuentran reproducidos en el zoológico de una manera bastante fidedigna y con buen espacio, algunos animales realmente están en lugares muy pequeños, no en la típica jaula con barrotes que se asemeja a las de una cárcel, sino vidriada, pero es casi lo mismo. No me es indiferente y veo en sus rostros en algunos casos un poco de tristeza. El espacio que tenían las suricatas por ejemplo no me gustó ni un poco (fíjense en las paredes pintadas):

Tampoco me gustó el de los monos, que era súper estrecho y también los vi alicaídos. Jabalíes, leones y cebras – que no estaban todos juntos – parecían más favorecidos:

Costo:

La entrada cuesta US$13,75 para adultos y también forma parte del Seattle City Pass.

Ubicación:

El zoológico queda al norte de Downtown Seattle y pueden llegar desde allí en menos de media hora con transporte público, que los deja en la puerta. El barrio donde se encuentra es HERMOSO, así que les recomiendo caminar sin rumbo por sus callecitas. 

Seattle Aquarium

El acuario de la ciudad de Seattle no me sorprendió a sobremanera y yo no les recomendaría pagar lo que vale su entrada si no adquirieron el pase, a menos que tengan un interés por los acuarios en particular. Desde ya, ustedes tomarán su propia decisión si andan por ahí. Les dejo un par de fotos ilustrativas:

Costo:

La entrada cuesta US$22,95 para adultos. Forma parte también del Seattle City Pass.

Ubicación:

Está ubicado en la zona del Downtown y le da la espalda al Océano Pacífico. Vale la pena darse una vuelta por el lugar aunque no entren al acuario, ya que su ubicación es excelente.

Pike Place Market

También en la zona del Downtown, este mercado del puerto es un lugar para visitar y perderse en su interior. Es de entrada gratuita y para los amantes de los pescados y mariscos es un MUST de la ciudad también. Aquí un par de fotos para que se hagan una idea:

Ballard, paraíso cervecero

Ballard se encuentra a distancia caminable desde el zoológico y es un lugar de referencia en lo que a cerveza se refiere. El barrio tiene una notable cantidad de “micro-breweries”, esto es, cervecerías de producción artesanal, una mejor que la otra, según dicen. Realmente, el lugar daba para hacer un beer tour, pero por temas de tiempos me tuve que conformar con elegir sólo una de tantas opciones:

Allí me encontré con un pizzarrón con muchas cervezas distintas:

De las que, ante la imposibilidad de elegir una, tuve que optar por cuatro:

Me encantaron las cervezas que probé y me gustó el sistema que ven en la foto anterior, que permitía enumerar cada vaso para saber (al menos mientras se está sobrio) qué cerveza uno está probando en cada momento y poder hacer una buena degustación, identificando cada ingrediente en el paladar, sus tintes frutales o sus hierbas aromáticas; sólo para fanáticos, evidentemente.

Si bien todas estaban buenísimas, me gustó mucho la que tenía un toque de sabor a calabaza. En esos días en Seattle, del 6 al 17 de Octubre, probé también café, budines y galletas de calabaza (o con toques de la misma); todo esto no es casualidad, ya que es la época de dicha hortaliza y entiendo que el Halloween y su asociación a la calabaza debe tener una relación también, ya que se celebra el 31 de octubre.

Y un poco de jazz para cerrar

Mi visita a la ciudad concluyó con un show de jazz en unos de los lugares históricos de Seattle para este tipo de espectáculos: Tula’s. No fue fácil elegir un bar para disfrutar de un buen concierto, ya que en esos días tenía lugar en la ciudad el Earshot Jazz Festival, por lo que había más ofertas de lo habitual, que es en general abundante.

Opté por Sonando, el ensamble de Latin Jazz de Fred Hoadley que pueden ver aquí:

Si bien la formación que vi yo no era la misma de ese video, sí estaban varios de esos integrantes y su estética – en lo musical – era acorde. Aquí los ven en escena:


Esa fue mi guía de Seattle. Si te gustó este post, te invito a visitar el FotoPost de Vancouver, ciudad de Canadá, a la que fui desde Seattle, ya que apenas las separan unos 200 kms.

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10 Respuestas a Qué ver y hacer en Seattle

  1. Noemi dice:

    Mariano: me encantó el relato.
    Me divertí mucho leyéndolo.
    Gracias por compartirlo.
    Noemí

  2. Cristiano dice:

    Lo que has vivido en Seattle ha sido una gran experiencia. Al leer el artículo, se ve enseguida que es una ciudad moderna donde se facilitan la vida diaria aprovechando de la nueva tecnología. Mi favorito de todo lo que has visitado y contado ha sido la visita de Chihuly Garden and Glass y sus fascinantes esculturas de vidrio coloridas. Es un museo muy bonito y como lo dices, es uno de los MUST que hacer en Seattle.
    Por si a otros viajeros les interesa visitar Seattle, la ciudad cuenta entre las mayores infraestructuras portuarias de los Estados Unidos, el puerto de Seattle dispone de dos terminales cruceros que acogen a mayorías barcos de cruceros.
    Gracias por el post, es muy informativo e útil para muchos viajeros 🙂
    Un saludo

    • Mariano Cadeneau dice:

      ¡Muchas gracias por tu visita Cristiano! En efecto es una ciudad bellísima y busca contar un poco qué ver y hacer allá si uno va o sacarle la curiosidad a los que no escucharon hablar de esa zona de los EEUU.
      ¡Saludos!

  3. Norma dice:

    Muy colorido tu post, Mariano. Pudiste acercarte a Redmond, donde está Microsoft? Esperando el post de Vancouver!!!! Cariños.

    • Mariano Cadeneau dice:

      ¡Gracias Norma! Sí, anduve por el barrio de Microsoft jeje. Tiene al menos dos edificios en la zona, es el gigante de por ahí junto con Boeing que queda más a las afueritas. Sí, el de Vancouver vendrá ponto, será un post con muchas ardillas 🙂

  4. Susana Aceña dice:

    Hola Mariano. Muy bueno el relato y hermosas fotos. Te faltó el primer Starback y visitar Microsoft. Ambas empresas empezaron allí. Muy bueno!!!

    • Mariano Cadeneau dice:

      ¡Hola! La ciudad estaba lleno de Starbucks y no me interesaba conocer el primero en particular, sí me hubiera gustado conocer una especie de lugar de Starbucks donde se podía hacer tipo cata de café, eso me daba curiosidad pero se me pasó. Pasé por al ladito de Microsoft, en la zona de Redmond, tienen más de un edificio por lo que vi. Gracias, ¡saludos!

  5. Sebastian Fernandez dice:

    Justamente estuve la semana pasada en Seattle. Me pareció bastante acertado tu post.
    Yo cambiaría el paseo en barco por el ferry a Bainbridge Island. Cuesta 7usd ida y vuelta y Bainbridge es hermoso.
    Otra cosa que cambiaría si se está ajustado de tiempo es hacer Victoria en lugar de Vancouver, es muy pintoresca y está más cerca en ferry (o hidroavión si se quieren regalar un lujo, como yo hice).
    Abrazos!

    • Mariano Cadeneau dice:

      ¡Hola Sebastián!
      Gracias por tu visita y tu comentario. Muy bueno el dato del ferry, a mí no me dio el tiempo para navegar, así me queda el dato a mí para cuando vuelva y, desde luego, a los lectores.
      Sobre Victoria te cuento: Tenía en el tintero la opción de conocer, ya que me decían allá que era bien pintoresca y bonita para conocer en el día, sólo que más allá de pisar Canadá, quería recorrer alguna ciudad un poco más, alguna de esas de las que tanto se habla de su calidad de vida, de lo cosmopolita y moderno. Quería andar un poco, tomar el transporte público y turistear un poco, por qué no. Como en todo y particularmente viajando, es cuestión de gustos, pero el dato que dejás es muy bueno como alternativa 😉
      ¡Abrazo!

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