Mariano Cadeneau

Por En Ecuador, Sudamérica

Visita al Parque Nacional Cotopaxi y la Laguna Quilotoa

Relato de nuestra experiencia conociendo la famosa Laguna Quilotoa y el Parque Nacional Cotopaxi con un tour de Grayline, en Ecuador.

La primera parada del recorrido

Desde un hotel de Quito que funcionó como punto de reunión salimos directo hacia el Parque Nacional Cotopaxi, cuya entrada fue la primera escala en la excursión del día.

Ingresar a este parque no tiene costo alguno, al igual que en todos los otros parques nacionales del Ecuador, tanto para nacionales como extranjeros. Sin embargo, uno es invitado a registrarse, más como un control en lo turístico y en caso de accidentes u otros imprevistos.

Acerca del Parque Nacional y Volcán Cotopaxi

El parque tiene 33.000 hectáreas y es compartido por tres provincias: Cotopaxi, Pichincha y Napo. El volcán que le da su nombre tiene una altura de 5789 msnm, lo que lo hace el segundo volcán activo más alto del mundo, sólo superado por el Ojos del Salado, en Chile.

El volcán Cotopaxi se ganó su respeto en el año 1877, cuando en una erupción sus efectos llegaron hasta el Pacífico y arrasó en sólo 18 horas a la ciudad de Latacunga.

 Otro volcán activo de Ecuador es el Tungurahua. Te conté acerca de ese otro en el post sobre Baños de Agua Santa, que te invito a visitar.  

Flora y fauna del parque

En el P.N. Cotopaxi se encuentra un ecosistema de páramo, que es único, ya que es encontrado en muy pocas partes del mundo. Por esta condición, pueden encontrarse árboles endémicos a más de 3700 metros de altura, lo cual no es habitual a esa altura.

En la zona es común encontrar venados y en los aires pueden apreciarse cóndores y águilas encantando los cielos. Pero no sólo se encuentran aves de esas dimensiones, sino que también pueden encontrarse en el parque algunas tan diminutas como los colibríes.

Viendo al volcán Cotopaxi “cara a cara” por primera vez

Habiendo ingresado al parque, la segunda parada – y obligatoria – fue para contemplar al imponente volcán. Admirando esa maravilla de la naturaleza no podía dejar de pensar qué pasaría si se le ocurriera dar alguna señal de vida nuevamente ¡No nos daría el acelerador de la van para salir de ahí!

Mientras tanto, en el aire se sentía un fuerte olor a azufre, lo que nos recordaba que ese gigante estaba en efecto vivo, por lo que el respeto era bien ganado.

Tomé las fotos de rigor, las mías con el paisaje como protagonista y las de otros pasajeros con ellos como protagonistas. Estimo que esto me suele ocurrir porque la gente me ve con una cámara réflex y supone voy a hacer una buena toma con ellos formando parte del paisaje, sin cortarles la cabeza y/o los pies.

Una nueva parada: Laguna Limpiopungo

Esta escala no estaba programada y por eso tuvo ese encanto del factor sorpresa. La particularidad con esta laguna es que tiene un color verde oscuro que de alguna manera hace juego con el paisaje.

Lamentablemente, está contaminada por la presencia de ganado en las inmediaciones, por lo que no es muy abundante en peces. Sin embargo, la visitan varias aves que se alimentan mayormente de las algas que allí encuentran.

El cañón del río Toachi

Habiendo salido del Parque Cotopaxi, nos dirigimos hacia el punto fuerte de la tarde: la laguna Quilotoa. Sin embargo, hubo espacio para una última escala: el cañón del río Toachi. Bastó una muy breve caminata desde la ruta donde estacionaron la van para poder llegar a admirar este cañón, donde prominentes precipicios de roca estaban entrecortados por la vegetación.

Era obligatorio acercarse al mirador para tomar algunas fotos panorámicas y luego asomarse peligrosamente a algunas de las piedras que sobresalían un poco al precipicio. Allí, la misión era tomar una foto de manera que parezca que uno se estaba cayendo. No es muy original, pero una necesidad interna así lo demanda y así procedimos.

Entre foto y foto se nos fue la media horita que paramos allí y seguimos camino.

Conociendo la Laguna Quilotoa

Esta famosa laguna de agua esmeralda queda en la Reserva Ecológica Los Ilinizas y a pesar de que la entrada hace algunos años costaba un par de dólares, también fue afectada por la legislación que la hizo obligatoriamente gratuita.

Como la zona es bien turística, es fácil encontrar oferta de artesanías, souvenirs y varios restaurantes, desde luego. Los precios eran un poco más elevados que en Quito, pero buscando un poco podían encontrarse valores similares a los de la capital. Nosotros llevábamos nuestro propio almuerzo, pero horas más tarde nos dimos un gusto tomando un chocolate caliente para calentar la fría tarde en las alturas.

Lamentablemente, el tiempo no fue suficiente para ir hasta el borde de la laguna, por lo que debimos conformarnos con admirarla desde las alturas en todo su verdor. El pueblo es bien tranquilo, por lo que era fácil hundirse en los propios pensamientos y hasta dejarlos ir para entrar en un estado meditativo, contemplando una muestra más de la belleza de la naturaleza.

La vuelta a Quito

Habiendo tachado un nuevo pendiente de nuestra vuelta a Sudamérica, volvimos a la capital nacional muy contentos, sintiéndonos privilegiados por haber conocido la Laguna Quilotoa, uno de los puntos imperdibles del Ecuador.

Mucho queda por plasmar de este pequeño pero hermoso país, así que mantenete sintonizado para las próximas entregas.

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2 Respuestas a Visita al Parque Nacional Cotopaxi y la Laguna Quilotoa

  1. Carmen dice:

    Excelente Mariano !! Slds.

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