Mariano Cadeneau

Por En Argentina, Sudamérica

Paella popular en Puerto Madryn

Esta entrada se llama Paella Popular en Puerto Madryn ya que en la Feria de Pescadores Artesanales de dicha ciudad se preparó una paella para 200 personas de manera totalmente gratuita. A continuación les cuento los detalles…

Feria de Pescadores Artesanales

Una de las propuestas de la ciudad de Puerto Madryn para Semana Santa era la Feria de Pescadores ArtesanalesEn la misma, se destacaban diversos puestos ofreciendo pescados y mariscos frescos y comidas elaboradas con los mismos. Los precios eran accesibles y los puesteros muy amables. Además, había diversos artistas en vivo.

El Viernes Santo, la feria se llevó a cabo, pero decidí (luego de saber de su existencia) asistir a un via crucis submarino y al terminar el mismo, también lo había hecho la feria. Sin embargo, para el día sábado, la propuesta era muy interesante: preparación de una paella en vivo y en directo, tras lo cual se ofrecería al público su degustación sin costo alguno. Esto comenzaba a las 19.30 y allí me hice presente puntual para la ocasión, acompañado de Vanu, mi compañera de viaje.

El show gastronómico comenzó aproximadamente media hora luego de la convocatoria (alrededor de las 20) y les puedo asegurar que aunque estuviera viniendo una visita extraterrestre,  cayendo un meteorito o presentándose cualquier otro fenómeno paranormal o atípico que se les ocurra, no me iba a mover de ahí. Ninguno de los eventos anteriores tuvo lugar, aunque sí hubo un show de tango y otro de folklore en vivo, que no me hicieron mover de mi posición (primera fila). Es más, les cuento un secreto: llegué al lugar antes que Susi, la cocinera.

En el proceso de preparación, fuimos conversando con Susi y con José, que era su principal colaborador de la noche. Ellos nos iban relatando todo lo que le iban poniendo a la paella (tenía de todo, así que no se crean que era tan fácil de deducir ingrediente por ingrediente cual era cual si no nos iban contando o íbamos preguntando en simultáneo) y yo tomaba nota atentamente para un potencial uso futuro. Así fue que para cuando estaban terminando con la preparación, no les digo que éramos como amigos de toda la vida, pero si habíamos ganado bastante confianza y se había dado un lindo intercambio en ese ratito.

El arroz estaba preparado previamente por temas de tiempos y logísticos, pero todos los demás ingredientes (pescados, mariscos, verduras, especias, etc.) fueron siendo agregados frescos en un estricto orden en el momento y luego de unas dos horas de comenzada la preparación, ya estaba lista para ser degustada por los presentes (unas 200 personas aproximadamente). Ahora bien, desde donde se preparó la paella hasta la mesa donde se serviría había una cierta distancia a través de la cual había que transportar la paellera, que ya contaba con el peso derivado de tener que alimentar muchas bocas. Así fue que yo estaba ahí al lado, había confianza, me vieron apto para la misión y terminé aportando las manos que ocupaba una de las 4 agarraderas que permitieron el traslado de la cena de todos los presentes.

Y luego, terminé “del otro lado del mostrador”, aportando desde ese lado el último empujoncito/acomodo para que la paellera pueda tomar posición para empezar a repartir las bandejas:

Tuve el honor de recibir la primer bandeja servida, junto con el pancito y la copa de vino correspondiente. Aquí me ven disfrutando de la cena con Vanu, Rachel (una amiga de Buenos Aires) y Otina, su amiga que se habían sumado al rato de comenzado el show:

La paella estaba espectacular, pero esto no termina aquí. Luego de comer, estábamos yendo para la parte de atrás y al aire libre del club donde la feria se realizó para disfrutar de la bella noche y la vista al mar, cuando me llama José y a la voz de “tomá, tomá, llevá, llevá…” (sic) me da una bolsa de plástico color blanco con un contenido cuyo peso estimaba en unos 2,5/3 kgs. Cuestión que continuamos nuestro trayecto hacia las afueras, abro la bolsa y me encuentro con lo siguiente:

La noche continuó (y luego concluyó) con una bella caminata nocturna, que incluyó una visita a una heladería local. Pero ustedes se preguntarán, ¿Y que pasó con los pescados?

Improvisando con “la pesca del día”

Lo interesante de todo esto es que nos estábamos quedando en un hostel, así que algo como cocinar pescado que ya de por sí no es una tan sencilla tarea gastronómica, sobre todo teniéndolos así frescos, tenía algunos desafíos adicionales, que fueron resueltos con un poco de creatividad de todos los presentes.

La primera duda que nos surgió es acerca del nombre al que respondían los pescados y la conclusión (aunque aún hoy no estamos 100% seguros) es que eran pejerreyes. Luego, nos preguntábamos (segundo interrogante) dónde cocinarlos, a lo que la respuesta fue la parrilla del hostel. Y el tercer interrogante fue cómo cocinarlos en general y en particular cómo hacer para que lo que decidamos ponerles para rellenarlos no se salga de su sitio para ocupar un lugar al lado de las brasas, siendo la respuesta a este último interrogante el papel aluminio. Las tres respuestas creo que en cierta forma se reducen en una imagen:

Pero la preparación y consumo de los pescados tuvo lugar el día Domingo a la noche, ya que el día anterior había terminado pasada la medianoche, ya habiendo cenado y hasta habiendo disfrutado un sabroso postre. Vanu para este momento ya se hallaba camino a Esquel así que Rachel y Otina me ayudaron con las compras y preparando la verdura para rellenar el pescado y Guido apareció como un salvador para orientarme y acompañarme en la parrilla, que no es una de mis áreas predilectas, ya que generalmente me desempeño en la cocina.

Así fue que todo fue tomando forma “with a little help from my friends” (con una ayudita de mis amigos), parafraseando a Los Beatles, y el resultado fue una sabrosa cena que disfrutamos muchísimo:

Una conclusión que le quiero dar a este relato es que no importa cuantas limitaciones tengan en cualquier actividad que quieran emprender, más allá de su complejidad (que en este caso fue poquita), ya que mientras pongan en ésto toda su energía y puedan compartirlo y aprender en el proceso, todo va a salir bien.

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Una respuesta a Paella popular en Puerto Madryn

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