Mariano Cadeneau

Por En Nomadismo digital

Introducción a la administración del tiempo

Administración del tiempo

Voy a comenzar con tres preguntas que te pido que interiorices antes de seguir leyendo:

¿Sentís a veces que se te fue el día y que no hiciste nada de lo querías hacer? 

¿No te da mucha rabia el darte cuenta de que hay un tema que venís postergando indefinidamente hace semanas o meses sin poder avanzar demasiado? 

¿No sería bueno saber en qué se está yendo tu tiempo, que es tan valioso?

Si respondiste positivamente cualquiera de las tres preguntas anteriores y si, además, estás leyendo este artículo, probablemente te sientas identificado por esta otra pregunta:

¿No te daría un gran placer terminar una jornada de trabajo con la satisfacción de que hiciste todo lo que te propusiste para ese día?

Claro que sí, a todos nos interesa eso. Bueno, te cuento que antes de recorrer un largo camino en el que atravesé blogs, cursos, libros y tutoriales, constantemente postergaba proyectos que para mí eran importantes. Paso a paso, descubrí lo que se denomina Productividad personal, un concepto que hoy en día es bastante conocido y al que me interesa dedicarle un espacio en esta serie de artículos sobre nomadismo digital.

La administración del tiempo

Formalmente se define a la administración del tiempo como al proceso de organizar y planificar cómo se divide el tiempo entre actividades específicas. Se asegura que hacer esto correctamente permite trabajar más inteligentemente, para hacer más cosas en menos tiempo.

Ahora bien, en este contexto, hay algo que es tan obvio que a veces se nos pasa por alto: el tiempo es un recurso limitado e irremplazable. Por eso es vital decidir cuánto de éste le dedicamos a nuestras actividades cada día, ya que es el recurso más valioso que tenemos para manejar en nuestra vida y no podemos desperdiciarlo sistemáticamente, porque una vez perdido, no podemos recuperarlo.

Pero yo quiero hacer un cambio de enfoque: en general se habla de la administración del tiempo, del famoso “time is money” (el tiempo es dinero, en español) y de ser “más productivos”, pero ¿sabés qué? Para mí la clave no está en ser súper productivos y cada vez ejecutar más tareas en menos tiempo, sino en elegir mejor en qué actividades queremos enfocarnos y en cuáles no, tratando de determinar si las mismas están alineadas con nuestros intereses y valores y si realmente nos apasionan. ¿No te parece que en eso vale la pena poner nuestra energía?

¿No tengo tiempo?

Hay algo que va a anular cualquier búsqueda de mejora individual en el ámbito de la productividad personal (y en muchos otros ámbitos también, en realidad) , que es el planteo de “no tengo tiempo”. ¿Pero cómo es eso posible si todos tenemos 24 horas cada día  de nuestras vidas para administrar? 

“No tengo tiempo” es la frase que funciona como una excusa perfecta y como la respuesta comodín para miles de situaciones: ya sea porque nos hicieron una invitación a una actividad que no es de nuestro agrado, porque nos piden ayuda con algo y no estamos dispuestos a colaborar o porque no nos queremos comprometer con alguna causa. Esas entre muchas.

Pero cuando me parece más grave la frase “no tengo tiempo” es cuando la usamos para engañarnos a nosotros mismos¿Realmente será que el motivo por el cual un proyecto se posterga indefinidamente es porque no se tiene tiempo? ¿No será que se decidió usar de otra manera y que por eso quedó abandonado? 

Basta de excusas: De la teoría a la práctica

Mi propuesta es entonces dejar de lado las excusas y poner manos a la obra, hace falta compromiso para dejar de procrastinar y darle vida a los proyectos que venimos guardando en el cajón.

Es vital no quedarse sólo con la teoría, sino que hay que llevar todo a la práctica: hacer pruebas, medir resultados, aprender de los errores – o de lo que no salió tan bien como esperábamos –, aplicar correcciones, y volver a empezar. Cada uno de nosotros debe hacer su propia experiencia. Si nos quedamos sólo con que leemos y no experimentamos, estamos desperdiciando nuestro tiempo.

Como te comentaba, considero que el enfoque no está en hacer cada vez más cosas, sino en replantearnos a qué actividades y proyectos queremos dedicarles nuestro tiempo. En futuros artículos te voy a estar compartiendo algunas herramientas para que puedas llevar a cabo ese proceso, que no es nada fácil.


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