Mariano Cadeneau

Por En Argentina, Reflexiones, Sudamérica

Hacia la Patagonia Argentina

El comienzo de esta aventura

En pocos días voy a estar comenzando este viaje al que vengo dándole forma hace varios meses. Pero, en las últimas oportunidades mi proceso fue distinto: hace algunos años, preparar un viaje era para mí como un trabajo, implicaba un esfuerzo, algo que uno tenía que hacer. Hoy en día es muy distinto: todo comenzó allá por mediados del año pasado cuando mis viejos me mostraban las fotos y me contaban de su experiencia de su último viaje a la Patagonia, donde recorrieron Torres del PaineEl Chaltén, entre otros destinos. Ahí “me picó el bichito” (esto quiere decir que a partir de ese momento, ese tema no salió más de mi mente y cobró cada vez más fuerza), ese fue el comienzo y arrancó un proceso que en días se hará realidad…

¿Hacia la Patagonia?

Así que comencé a considerar la posibilidad de que mi próximo viaje sea a la Patagonia. En principio consideraba hacerlo en Enero (verano desde ya), pero luego tuve un cambio laboral que se concretó en Octubre, con lo que era más factible hacerlo un poquito más adelante. Al concretar este cambio, yo había negociado contar con dos semanas de vacaciones, así que eso lo tenía asegurado (al menos de palabra), luego vi la manera de aprovechar los días del fin de semana largo de Semana Santa y finalmente me autorizaron tomarme unos 3 días adicionales que irían por mi cuenta, yo “chocho” (si me permiten el uso de este término taaaan anticuado, un argentinismo para expresar mucha felicidad) con el siguiente resultado:

  • Último día en la oficina: Miércoles 27 de Marzo.
  • Día de reincorporación al trabajo: Lunes 22 de Abril.

Creo saber qué pueden estar pensando y anticipándome a sus preguntas, permítanme el atrevimiento de contestar tres de sus potenciales interrogantes:

  • Sí, soy un caradura.
  • Y bueno, preguntando no pierdo nada.
  • Si, casi un mes 😀
Contestadas las preguntas de rigor, prosigo con el relato/reflexión…

¿El viaje en bicicleta?

Entonces, si bien ya venía curioseando un poco, cuando me autorizaron las vacaciones en Diciembre de 2012 comenzó este proceso maravilloso que tanto disfruto, me refiero a empezar a darle vida a este viaje. Pasaron muchas ideas por mi mente, algunas bastante extremas digamos, como la posibilidad de hacerlo integramente en bicicleta, esa fue descartada rápidamente cuando comencé a hablar con personas experimentadas en el tema. Esta iba a ser mi compañera de aventuras:

Les presento a Monty, quien iba a acompañarme en este viaje al Sur

Entonces, no lo iba a hacer íntegramente en bicicleta al viaje, pero consideré la posibilidad de llevar mi bicicleta, que es una Mountain Bike y que se puede desarmar (parcialmente desde ya) y transportar. El tema aquí es que tuve que establecer prioridades: la mochila (estamos hablando de la clásica mochila de mochilero, de 60 lts. en mi caso, en reemplazo de la clásica valija), la carpa y la bolsa de dormir (además de un colchón inflable reemplazando un aislante, ya que ocupa el mismo espacio) me parecieron prioritarios y si sumaba la bicicleta, que desarmada y todo pesa unos 15 kgs. (y además requiere de varios accesorios y herramientas para poder ser útil a la causa), iba a ser logísticamente complicado el tema, así que decidí descartarlo también.

Finalmente sí hice un viaje en bicicleta. Recorrí los 7 lagos durante casi una semana y armé una guía súper completa que también está en el blog, mirá.

Las alternativas

Consultando muchos diarios de viajeros y hablando con amigos y conocidos que ya habían estado en el Sur empecé a darle forma a mi viaje. Una primer alternativa que consideré es ir y volver en avión desde Bariloche, pero sentía que me iba a perder de muchas cosas, además de que iba a tener que hacer un recorrido donde casi indefectiblemente, iba a terminar volviendo sobre mis pasos para poder emprender la vuelta luego. Me resulta mucho más apasionante, si existe la posibilidad, ir descubriendo nuevos destinos a medida que avanzo, en vez de tener que volver por los ya conocidos.

Una segunda alternativa era tomar el tren patagónico de Viedma a Bariloche. A Viedma podía llegar en colectivo o podía tomar un tren hasta Bahía Blanca y de ahí empalmar a dedo o en colectivo para tomar el tren. El tema es que este tren sale sólo los viernes y eso me acotaba un poco, me “cortaba las alas” digamos, ya que mi idea era no dejar de conocer otros destinos que mencionaré en unas líneas más abajo y tratar de no volver sobre mis pasos.

(Para más información sobre trenes de larga distancia en el país, les recomiendo esta página que está retroalimentada por usuarios y, de las que consulté sobre el tema, me pareció la más útil y completa).

La Decisión final

Así fue que lo que decidí fue comenzar el viaje en tren, saliendo de Constitución el Miércoles, para llegar a Bahía Blanca a la mañana del día siguiente y sí volver en avión desde Bariloche el Domingo 21 de Abril para exprimir los días al máximo y que la vuelta al trabajo el Lunes 22 de Abril no sea tan difícil.

El pasaje en tren es muy económico:

$210 para dos personas en Primera Clase, cuyo confort promete ser superior al al de los colectivos semi-cama, pero ya les contaré mi experiencia próximamente. El viaje sería de 14 horas y tengo excelentes expectativas de que la dinámica del viaje en tren va a ser increíble, que voy a poder compartir de otra manera el viaje con las personas que me acompañen, que voy a descubrir unos pueblitos en el camino donde ni los colectivos llegan y a los que vaya a saber si algún día volveré. El único impedimento para disfrutar de una experiencia así teniendo casi un mes de vacaciones es la ansiedad de llegar a destino, pero eso no me representa porque aunque sí quiero llegar, lo cierto es que empiezo a disfrutar del viaje en principio desde que le voy dando vida, pero se acentúa cuando me pongo la mochila en los hombros y la aventura comienza, me escasean las palabras para contarles todos los sentimientos que me invaden, aunque libertad es uno de los más presentes.

Desde Bahía Blanca seguiría camino por Ruta 3 hasta Puerto Madryn, con una posible escala en Las Grutas. De ahí seguiría por la 3 hasta Trelew con potenciales visitas a Rawson y Gaiman. A continuación tomaría la Ruta 25 en dirección a Esquel, para luego subiría hacia El Bolsón, Bariloche, tomaría el famoso Circuito de los 7 Lagos (visitando Villa La Angostura, Villa Traful, San Martín de los Andes…) para tal vez llegar hasta Junín de los Andes donde me gustaría conocer el Volcán Lanín.

El Itinerario

Volviendo a este ping pong de preguntas y respuestas que ocurre sólo en mi mente aunque siento que muchos de ustedes se sentirán identificados, podrán tener los siguientes interrogantes a los que, para seguir con este juego, también voy a cometer la osadía de  responderlos:

  • ¿Qué lugares vas a visitar? No sé.
  • ¿Cuántos días te vas a quedar en cada uno de esos lugares? Depende de qué me transmitan, qué tanto me gusten, cómo me sienta ahí, con quiénes esté…
  • ¿Reservaste algún hotel, excursión…? No, nada.
  • Y entonces, ¿Qué es lo que sí sabés del viaje? Las fechas y transportes que voy a usar para la ida y para la vuelta.
  • ¿Nada más? Así casi asegurado, No.

Ante todo lo anterior, se preguntarán a qué le estuve “dando forma”, esto es, qué estuve haciendo con respecto al viaje todos estos meses:

  1. Armando el bosquejo de ruta. 

En ese mapa armado en Google Maps, hay trazadas un par de rutas sobre las cuales hay información de los colectivos que las atraviesan y en cada uno de los puntos, se despliega información útil.

  1. Buscando compañeros de ruta a través de CouchSurfing, Autostop Argentina, mochileros.org
  2. Viendo qué ciudades/pueblos/comarcas  me gustaría visitar y en los mismos qué me gustaría hacer.
  3. Conversando con familia/amigos/conocidos que anduvieron por allá, quienes compartieron conmigo sus anécdotas, fotos, historias, tips…
  4. Investigando qué maneras tengo de desplazarme de un lugar a otro.
  5. Averiguando costos de transportes, camping, hostels, excursiones…
  6. Viendo qué me puedo llegar a encontrar abierto o cerrado según las fechas potenciales en las que estaré arribando a cada lugar.
  7. Contactando gente del lugar, especialmente a través de CouchSurfing. Para más información sobre esta comunidad, ingrese aquí.
  8. Consiguiendo mapas y algunos folletos.
  9. A medida que progresaba con los puntos 3 y 7, me fueron ofreciendo lugares donde quedarme y aquellos que no tenían esa posibilidad, me ofrecieron su tiempo para dar una vuelta, tomar unos mates, charlar…
  10. Otros.

El Viaje

Habiendo pasado por tooooodo lo anterior, que les aseguro que disfruté con locura desde el primer momento, sólo queda tomar la ruta. Allí, surgirán nuevos vínculos, voy a poder conocer muchos de estos lugares a los que vengo viendo en fotos o sólo imaginándomelos, voy a conocer otros lugares que por la forma en que voy a viajar ni siquiera están en mi mente… tomen cada uno de esos puntos que mencioné recién e imagínense que voy a profundizar en cada uno de ellos y otros van a surgir también.

¿A dónde voy entonces? ¡A donde la ruta me lleve!

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