Mariano Cadeneau

Por En Argentina, Sudamérica

Conociendo el Parque Nacional Los Alerces

Cuatro días en el Parque Nacional “Los Alerces”

Esta historia cobra vida en la ciudad de Esquel, en la provincia de Chubut, como parte de una muy grata visita a la Patagonia, de la cual ya habrán podido disfrutar del relato de varias aventuras que en el contexto de este viaje tuvieron lugar y que decidí compartir con ustedes. Ubicándolos en tiempo y espacio, llego a Esquel a dedo el Lunes 1ro de Abril por la noche según lo contado aquí y recorro la ciudad de Esquel y Trevelín al día siguiente según lo relatado aquí. Ahora bien, todo muy lindo pero mi gran anhelo y uno de los lugares que más ansiaba conocer era el Parque Nacional Los Alerces. Como en cada oportunidad en que me preguntaron al respecto, lo digo también por aquí: es uno de los lugares más hermosos que visité en mi vida y es sin duda uno de los parques nacionales que más me gustaron de los tantos que tenemos en el país y puedo asegurarles que tuve el placer de visitar varios de ellos.

Mapa del Parque Nacional “Los Alerces”

¿Como quería yo disfrutar un lugar así? Pues, “perdiéndome” dentro del parque varios días, no me imaginaba otra manera. Tengan en cuenta que más allá de que uso el verbo perder como un recurso literario, el parque es tan grande y tiene tantos senderos, de los cuales varios recorrí, que eso de perderse o digamos desorientarse, tuvo lugar en más de una oportunidad.

Los preparativos

El tema es que el día que finalmente quedó como el primero de una visita de varios días al parque fue el miércoles 3 de abril, el cual en el calendario 2013 indicaba que el fin de semana largo de 6 días de Argentina había finalizado, por lo que muchísimos turistas/viajeros dieron por finalizado sus vacaciones (en rigor, para muchos la vuelta comenzó el día anterior)  y, acá viene lo importante, prácticamente todos los campings organizados (aquellos que cuentan con baños con duchas mínimamente y, en muchos casos, alguno de o todos los siguientes servicios: electricidad, parrillas, agua caliente y proveeduría, entre otros) se encontrarían entonces cerrados para mi visita. Así fue que el día Martes me preparé para la situación menos cómoda digamos, que implicaría llegar al parque y no encontrar ningún camping organizado abierto, con las siguientes potenciales implicancias (trágicas para la mayoría de las personas) que se podrían mantener durante varios días, las voy a llamar los “ni”:

  1. Ni pensar en bañarme (ni hablemos de afeitarme).
  2. Que ni se me ocurra pretender cargar el celular ni las pilas de la cámara digital.
  3. Ni hablar de una cama, pero ni ahí.
  4. Ni hablar de comprar comida hecha (o de poder comprar cualquier cosa) y ni pensar en un restaurante o algo que se le asemeje.

Luego, dejando mi mochila más grande (la de 60 lts. que fue bautizada como “fuego”) en lo de mi anfitrión en Esquel, me equipé para esta travesía de la siguiente manera:

  • Mochila de excursión de 30 lts que contenía:
    • Comida para 3/4 días, pensada para no requerir calor para su consumo, lo cual implica a grandes rasgos: varias latas, pan, galletitas, entre otros.
    • Ropa:
      • Dos remeras manga larga dry-fit térmicas
      • Una manga corta dry-fit térmica.
      • Pantalón Térmico
      • Capa de lluvia
      • Ropa interior (destacando varios pares de medias)
      • Short de baño
      • Calzado adicional
      • Otros
    • Equipo de mate
    • Juego de cubiertos
    • Botiquín de 1ros auxilios
    • 1 cantimplora de 1 lt.
    • 1 caramañola de bicicleta térmica de 1/2 lt.
    • Otros.
  • Carpa, para 2/3 personas (2 cómodas).
  • Bolsa de dormir (-12 °C e impermeable), con su respectiva funda compresora impermeable también.
  • Colchón inflable de 1 1/2 plazas, el cual vino a reemplazar al aislante, ya que es mucho más cómodo, cumple con la función de no dejar pasar la humedad a la bolsa y ocupa prácticamente el mismo lugar.
  • Otros.

* Con respecto a este tipo de prendas, las elijo especialmente para hacer deporte o ejercicio o para todo viaje en el que tenga pensado andar mucho, hacer trekking, pedalear o todas las anteriores y/u otras (o sea, casi todos mis viajes básicamente), ya que son prendas fáciles de lavar, secan rápido y una vez que nuestro cuerpo entra en calor, lo conservan . Además, tienen la propiedad de disipar transpiración y olores en vez de absorberlos. Son también muy durables. Piensen en cuando hacen ejercicio con una prenda de algodón, como la misma se empapa, se enfría en el cuerpo y el olor que se siente en la prenda inmediatamente luego de empezar a transpirar es incomparable al que tendrán con prendas dry-fit. Esto no es propaganda a ninguna marca en particular, aunque dry-fit es marca registrada, me refiero a cualquier prenda con estas características la que recomiendo, independientemente del fabricante.

Finalmente, en el Parque Nacional Los Alerces

Fuera de temporada, el transporte público al Parque Nacional los Alerces, proporcionado por Transportes Esquel,  contaba con tres servicios semanales los días miércoles, sábado y domingo, saliendo a las 8 de la mañana de Esquel y volviendo a última hora de cada uno de esos días, así que me embarqué en el servicio del día miércoles y después de casi dos horitas me bajé en el Camping El Aura de Lago Verde, el cual estaba, como supuse, cerrado. Tenía el dato (que me dieron donde compré el boleto para el colectivo que me llevó hasta allá) de que el mismo funcionaría de todos modos como camping abierto (por lo que vi, eso dejaba disponibles los baños y duchas, aunque no pidamos papel higiénico) y confirmé ese dato con el dueño, que estaba cerrando la parte de cabañas. Atención con el dato anterior, de que ciertos campings organizados funcionan aún cerrados como camping libres, porque ni siquiera en Parques Nacionales estaban al tanto de esta información (o al menos si contaban con la misma, no deseaban compartirla por motivos que desconozco).

Pues bien, con la idea de quedarme a pasar una noche (o más) en El Aura, me bajé allí, pero como lo principal, por sobre todas las cosas era dejarme llevar, en este caso lo hice sumándome a un grupo de mochileros con el que me entendí muy bien desde el principio y con el que luego compartiríamos un par de noches de camping, comidas y aventuras varias:

Así fue que disfrutamos el día en la zona de Lago Verde del parque recorriendo algunos senderos, descansando, sacando muchas fotos y comiendo unos fideos bárbaros auspiciados por los muchachos que estaban equipadísimos. Ellos tenían el dato de que el Camping Organizado Los Maitenes estaba abierto (uno de los únicos que permanecería abierto tras el fin de semana largo) allá por la Villa Futalaufquen en la entrada del parque, en la Portada Centro y fuimos todos para allá con el último colectivo del día.

Ese día lo recordaré como uno de los que más disfruté la naturaleza en todo su esplendor, con mucha tranquilidad y un clima inmejorable. Comparto por acá también esta foto que me ENCANTA:

En el Lago Verde, Parque Nacional “Los Alerces”, Chubut

En el Lago Verde, Parque Nacional “Los Alerces”, Chubut

Fue un día increíble, me sentía en éxtasis: la invasión de colores del entorno, el aire puro, la flora y fauna del lugar, el agua cristalina… agua que, según entiendo, debe su color a las algas presentes en el fondo del lago, que en el caso del que ven en la foto, el Lago Verde, tomaba ese color tan especial que le da nombre. Por si todo esto fuera poco, la noche fue no menos mágica: pocas veces en mi vida pude vivir la naturaleza así, con ese silencio que hablaba, con un cielo tan estrellado, tan puro y limpio que impactaba, no podía dejar de mirar hacia arriba, hasta caminando, era hipnótico. Lamentablemente, mi cámara no me permitió captar la belleza de esa noche, así que deberán conformarse ustedes con mi relato y yo con el recuerdo de lo vivido. Y así se fue el miércoles.

Me tomé el día siguiente (jueves) para recorrer la Portada Centro del parque, a través de algunos de sus senderos y también conocí un poco mejor la Villa Futalaufquen, donde habitan algunas familias (en la mayoría de los casos, uno o más integrantes de las mismas trabajan en el parque), hay un par de proveedurías, un restaurante (que estaba cerrado), un pequeño club… es un lugar precioso. El día concluyó con unas hamburguesas a la parrilla celebrando el cumpleaños de uno de mis compañeros de viaje que comenzaba a primera hora del día siguiente.

También disfruté del parador (algo así como una playita) del camping que era hermoso:

El día de la lluvia

Así es, el día Viernes, tercero de mi estadía en el parque, llovió toooooooodo el día. Este tipo de expresiones se usa en general como un recurso para dar a entender a ustedes, los lectores, que llovió muchísimo. Pero, en este caso, al menos de las horas que estuve despierto (24 – 6 = 18 aprox.) no vi lapsos de más de 5 o 10 minutos sin llover, hacía mucho frío y en las cumbres se podía apreciar que la nieve se había hecho presente:

Luego fue más una realidad que un recurso literario la expresión anterior referida a que llovió todo el día. Ahora bien, el clima hizo que mis nuevos amigos decidieran ya hacerse presentes en la parada del colectivo en la villa unas horas antes de lo pensado luego de desarmar sus carpas y despedirse, ya que el día no les permitía disfrutar del aire libre y tenían un vuelo que tomar a última hora del día viernes. Si vienen siguiendo el relato con detenimiento estarán pensando ¿Pero este flaco no dijo que el colectivo estaba pasando miércoles, sábados y domingos? Correcto mis atentos lectores, el colectivo que va a Esquel pasa esos días, pero resulta que nos enteramos en el parque de la existencia de una opción diaria a Trevelín, ciudad a unos 22 kms. de Esquel, desde donde luego se puede tomar otro colectivo, esa fue la opción que eligieron en lugar de tomar un remisse para poder llegar a tomar el vuelo. Por mi parte, tomé la capa de lluvia que había comprado para días como el que les cuento y salí a recorrer, pues la lluvia no me detendría en mis ganas de andar:

De pronto, recordé que existía la posibilidad de poder tomar la Excursión al Alerzal Milenario, un paseo lacustre de ensueño, del que les contaré más detalladamente un poco más abajo. Podía contratar la excursión para embarcarme al día siguiente (sábado) y decidí averiguar eso: para mi grata sorpresa, había disponibles algunos lugares, así que me aseguré el mío. Pero eso sería el sábado y no fue tan fácil, porque para la adquisición de mi pasaje, tuve que recorrer un sendero de unos 10 kilómetros hasta la Hostería Futalaufquen (unos metros más adelante de Puerto Limonao),  que me llevaría una hora de ida y otra de vuelta, con las condiciones climáticas mencionadas, que hicieron del terreno recorrido el día anterior, algo un poco más complicado por su carácter resbaladizo.

Ya con mi lugar garantizado para la tan anhelada excursión del día sábado, hago una parada técnica en el camping para reponer energías y me acerco luego hasta las pinturas rupestres, que quedan cerca de allí. Son pinturas pequeñas y no me llamaron mucho la atención, pero el lugar donde se encontraban era muy bonito, así como también las vistas de los alrededores que desde allí se apreciaban. La idea era seguir camino hasta la Cascada Tío Mindo, a unos 8 kms., pero la rotura de la capa de lluvia (que fue cortada por la vegetación) en el tranquilo sendero que permitía recorrer la zona de las pinturas rupestres y la lluvia interminable me hicieron desistir de esa misión, para volver al camping.

En el camping me encontré con que sólo quedaba Ricardo, el encargado, y yo. Así fue que una cosa lleva a la otra y estuvimos tomando unos mates con él, agarramos confianza rápidamente y me ofreció dormir en una casa rodante que se hallaba desocupada (para evitar dormir en el pasto, en una carpa que ya se hallaba muy mojada, inclusive en su interior):

Asegurado el pernocte en un lugar seco, esperé a que la lluvia me diera una ventana de unos 10 o 15 minutos de descanso para desarmar la carpa, pero como eso nunca sucedió, cuando aflojó un poco la desarmé igual y la puse a secar en los baños (junto con la bolsa de dormir que también se había humedecido), que habían quedado para uso exclusivo de los dos sujetos mencionados anteriormente, esto es, Ricardo y quien les habla (por escrito).

Las charlas continuaron por la noche, acompañadas de un puchero (“bien campero” parafraseando a mi anfitrión) con un vino tinto, como no podía ser de otra manera:

 Con eso estaríamos cerrando el viernes, no sin antes compartir con ustedes una humilde enseñanza, y es la siguiente: no usen un hogar a leña (u otras fuentes de calor) para secar a una muy corta distancia o, peor aún, mediante el apoyo directo, un pantalón que tiene nylon como uno de sus materiales, ya que puede terminar así:

Conociendo al “Abuelo”

Llegó el tan esperado sábado, día en que haría la excursión lacustre que les mencionaba. En temporada alta, la misma consta de dos navegaciones, una primera saliendo desde Puerto Limonao y tomando el Lago Futalaufquen para luego de una caminata, tomar la segunda desde Puerto Chucao. Por ser temporada baja, la excursión comenzaba (y terminaba también) en este último puerto:

Así fue que tomé el colectivo en la Villa Futalaufquen y me bajé en la pasarela del Río Arrayanes para luego llegar a Puerto Chucao con una caminata de aproximadamente media horita. Para esta maniobra colectivo+excursión, los tiempos estaban medio ajustados, pero afortunadamente Transportes Esquel tiene un muy buen servicio que muy rara vez se atrasa o cancela uno de sus viajes, por lo que no hubo sorpresas en dicha ocasión. Partimos entonces de Puerto Chucao tomando el Lago Menéndez, el cual navegamos unos 22 kms. para llegar a Puerto Sagrario, donde se encuentra una reserva protegida a la que los visitantes sólo podemos llegar con esta excursión. De camino, podemos apreciar el Glaciar Torrecillas, un glaciar colgante bellísimo:

 

Creo que este video aporta bastante al relato: Ya en la reserva, nos encontramos con ejemplares de alerces milenarios, muchos de ellos con más de 4000 años de edad, aunque el alerce más antiguo que se encuentra en el sendero interpretativo que está a nuestro alcance tiene “sólo” 2600 años, una altura de más de 57 metros y un diámetro de casi 3 metros:

Por lo que nos contaban allí, la lluvia del día anterior era la responsable de que se acentuaran los colores y aromas del lugar: se sentía la humedad, pero no era una humedad como la que sufrimos en la ciudad, sino que refrescaba, era realmente especial y resaltó la belleza de la reserva protegida que estábamos visitando. Tuve en ese día, dos compañeros fabulosos, que fueron Lloyd y Ron, de los Estados Unidos, con ellos compartimos muchas charlas, nos tomamos fotografías mutuamente y disfruté mucho de su compañía. Como podrán apreciar en esta foto, sus equipos para tomar fotos distan mucho de la media y les puedo asegurar que era un placer ver la pasión y la dedicación que aplicaban a cada foto:

Terminada la excursión, quedaba un rato para caminar hasta que pasara el colectivo que me llevaría a Esquel y en dicha caminata, conocí a Andrea y caminando con ella, nos sorprendieron justamente Lloyd y Ron, que venían transitando el camino principal de ripio del parque y pararon a saludar, a conversar con nosotros y a tomar algunas fotografías (ahí estamos con Lloyd y Andrea posando para la foto, de más está decir que esta instantánea la tomó Ron):

Sin más que agregar (por el momento al menos) de esta aventura de 4 días por el Parque Nacional Los Alerces, les dejo una foto para todos aquellos que me preguntaban si me veía como Tom Hanks en Naúfrago, acá tengo 5 días sin afeitarme:


Esto fue “Conociendo el Parque Nacional Los Alerces”. Como siempre, te invito a dejar tu duda, comentario, sugerencia o lo que quieras en la sección de Comentarios.

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6 Respuestas a Conociendo el Parque Nacional Los Alerces

  1. Bel dice:

    Un buen relato, de los que animan a viajar.
    Estoy planificando mochilear por la patagonia en febrero, y este blog me está resultando muy útil, gracias por compartir tu experiencia!

    • Mariano Cadeneau dice:

      ¡Gracias Bel!
      La verdad que ese viaje a la Patagonia fue una experiencia que atesoro mucho y uno de los puntos fuertes fue esa visita de 4 días al Parque los Alerces, un lugar que no es súper conocido y que me pareció un gran hallazgo.
      Te agradezco también el feedback, es un espacio que me lleva mucho trabajo, pero que disfruto mucho de cada minuto que le brindo y del contacto de cada persona que pasa por acá.
      ¡Te mando un abrazo, buenas vibras y buenos viajes!

  2. Carlos Martinez dice:

    Mariano, gracias por tu dedicacion y esmero para compartir esta vivencia. Es “entusiasmante”.
    No dudo para nada de lo que decis sobre que Los Alerces es de lo mas lindo que visitaste en Argentina. Pero por venir de alguien tan viajado como vos, ese comentario me despierta curiosidad. Si bien esto es siempre un tema subjetivo, me gustaria conocer por cuales razones especificamente concluís en eso.
    (Yo siempre digo que si las fotografias del paisaje que uno toma con mal clima, salen lindas, es porque el lugar es verdaderamente lindo. Y ese es el caso de muchas de las que posteaste).
    Un abrazo.
    Carlos

    • Mariano Cadeneau dice:

      Carlos, gracias a vos por la visita y por la apertura al debate. Me gusta la invitación a explayarme un poco más y el enfoque de tu pregunta. Creo que en gran parte el hecho de que haya sido tan increíble el Parque tiene que ver con mi experiencia en el lugar, más allá de la innegable belleza de la naturaleza en Los Alerces. Es cómo lo viví, todo lo que pude hacer, lo espectacular que estuvo la visita sin haber planeado demasiado, la espontaneidad de como se dio todo, la tranquilidad y cercanía con la naturaleza en ese momento del año y los paisajes, esos lagos y esos colores, es una locura. Supongo que es un poco una conjunción de todo eso y alguito más que se me escape. Si hubiera ido en verano y hubiera estado lleno de gente, seguro que no me hubiera impactado tanto. Pero eso desde mi experiencia personal, desde luego. Para muchos, encontrar el lugar tan vacío puede ser aburrido, o lo que sea. Es un tema interno de cada uno. Desde mi lugar y en este espacio hablo desde mi interior, a fin de cuentas.
      Un abrazo grande y gracias por estar del otro lado,
      Mariano.

  3. Mayra dice:

    Hola muchas gracias por contar tu vivencia, en unos días voy a ir para el parque, y quisiera saber lo siguiente, hay algún transporte que vaya de Trevelin al parque? Aunque sea remis? Muchas gracias!!

    • Mariano Cadeneau dice:

      Hola Mayra!
      Gracias a vos por tu visita! Sinceramente, no sé si hay algún transporte directo, pero sino tomás algo de Trevelín a Esquel y de ahí salen los buses al parque, no es muy complicado el empalme ni muy largo el recorrido. Asumo que un remis te va a salir bastante caro…
      Saludos!

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